Santos Apóstoles · Kindle

Libro VI · Capítulo 5

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 1 de 3

Letra pequeñaMedianaGrande

1. Desde ese tiempo comencé a sentir preferencia por la doctrina católica también por otro motivo: porque en ella, sin falacia de ningún género se me mandaba creer con modestia en cosas que no se pueden demostrar, o porque se resisten a toda demostración, o porque la demostración existe pero no está al alcance de todos. Los maniqueos, en cambio, se burlaban de la credulidad de la gente con temerarias promesas de conocimiento científico y en seguida pedían que creyéramos en las más absurdas fábulas diciendo que eran verdades indemostrables. Entonces tú, tratándome con mano suavísima y llena de misericordia, fuiste modelando poco a poco mi corazón. Me hiciste pensar en el enorme número de cosas que yo creía sin haberlas visto ni haber estado presente cuando sucedieron. ¡Cuántas cosas admitía yo por pura fe en la palabra de otros sobre cosas que pasaron en la historia de los pueblos, o lo que se me decía, sobre lugares y ciudades y, cuántas creía por la palabra de los médicos, o de mis amigos, o de otros hombres! Si no creyéramos así, la vida se nos haría imposible. Y ¿cómo, si no por fe en lo que me decían podría yo tener la firmísima convicción de ser hijo de mis padres?

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