Santos Apóstoles · Kindle

Libro VI · Capítulo 13

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 1 de 1

Letra pequeñaMedianaGrande

1. Muy vivas instancias se me hacían para que tomase mujer. La pedía yo y me la prometían. De esto se ocupaba sobre todo mi madre, que veía en mi matrimonio una preparación para el bautismo saludable. Sentía con gozo que estaba yo cada día mejor dispuesto para él y esperaba que llegado yo a la fe se cumplirían sus votos y las promesas que tú le habías hecho. Y un día, por mis ruegos y por su propio vivo deseo te pidió con clamores del corazón que le indicaras algo en sueños sobre mi futuro matrimonio, pero tú no quisiste.

2. Algunas visiones tenía, vanas y fantásticas como las que suele engendrar por su propio ímpetu el espíritu del hombre y me contaba estos sueños, pero no con la confianza con que solía cuando tú le mostrabas las cosas. Y yo no le hacía caso. Me decía ella que podía discernir, por no sé qué misterioso sabor imposible de explicar, la diferencia entre sus revelaciones y sus propios sueños. De todas maneras, seguía ella en su insistencia y hasta llegó a pedir para mí a una doncellita dos años menor de lo necesario para casarse; era ella muy agradable y esperábamos que creciera hasta llegar a la edad núbil, para casarme con ella.

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