Santos Apóstoles · Kindle

Libro VII · Capítulo 3

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 2 de 2

Letra pequeñaMedianaGrande

3. Pero me volvía con insistencia el pensamiento: ¿Quién me hizo? ¿No fue mi Dios, que no sólo es bueno, sino que es el Bien? ¿De dónde pues me viene este querer el mal y no querer el bien, de manera que tenga que ser castigado? Si todo yo procedo de un Dios de dulzura, ¿quién fue el que puso y plantó en mí semillas de amargura? Si fue el diablo quien lo hizo, ¿quién hizo al diablo? Y si él, de ángel bueno se convirtió en demonio por obra de su mala voluntad, ¿de dónde le vino a él esa voluntad mala que lo convirtió en demonio cuando todo él, como ángel, salió bueno de la mano de Dios?

Toda esta barahúnda de pensamientos agitaba mi alma, me deprimía y me dejaba sofocado. Pero nunca llegué a hundirme en aquel infierno de error en que el hombre no te confiesa y prefiere pensar que tú padeces el mal, antes que admitir que es el hombre quien lo comete.

Siguiente capítulo

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.