Santos Apóstoles · Kindle

Libro IX · Capítulo 8

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 6 de 6

Letra pequeñaMedianaGrande

Ello es cierto que así como los amigos adulando nos pervierten, así muchas veces los enemigos injuriando nos corrigen; pero Vos, Señor, les daréis el pago que corresponde a la voluntad e intención que ellos tuvieron, y no el que corresponde a lo que Vos mismo hacéis por medio de ellos. Porque aquella criada, llevada de la ira, no pretendía verdaderamente sanar a su ama menor, sino injuriarla y zaherirla; así fue que aquella reprensión se la dio sin testigos y a escondidas, o porque el lugar y tiempo de la riña casualmente las cogió solas, o acaso recelosa de que a ella le viniese algún daño por no haberlo descubierto antes. Mas Vos, Señor, que gobernáis todas las cosas del cielo y de la tierra, que de todas usáis, haciendo que sirvan al cumplimiento de vuestra voluntad y dando su debida ordenación, aun a las cosas que desordenadamente siguen el curso perturbado de los siglos, hasta de la misma enfermedad de la una os servisteis para sanar a la otra, con que cualquiera que advierta y reflexione esto, no tendrá motivo para atribuirse a sí mismo el buen efecto que sus palabras hicieron tal vez en otro a quien quería corregir de algún defecto.

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