Santos Apóstoles · Kindle

Libro IX · Capítulo 9

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 2 de 5

Letra pequeñaMedianaGrande

Así, cuando otras muchas matronas, cuyos maridos eran más pacíficos y tratables, traían sus rostros señalados y afeados con cardenales, de los golpes que les daban, en sus conversaciones amigables solían ellas reprender la conducta de sus maridos y mi madre sus lenguas. Les recordaba como por chanza, pero en la realidad con mucho juicio, que desde que se les leyeron los contratos matrimoniales, debían considerar que se les había leído una obligación con la que habían quedado hechas criadas de sus maridos; que teniendo esto presente, estando en calidad de criadas, no debían engreírse ni ensoberbecerse contra sus señores. Admirándose ellas (que sabían muy bien cuán feroz marido tenía que sufrir) de que jamás se hubiese oído, ni por indicio alguno se hubiese rastreado, que Patricio hubiese puesto las manos en su mujer, ni tampoco que siquiera un día hubiesen tenido alguna disensión; le preguntaban con familiaridad y confianza la causa de todo esto, y ella les enseñaba la conducta que tenía con su marido, que es la misma que dejo insinuada. Las que tomaban su consejo, le daban las gracias por el bien que habían experimentado; y las que no imitaban su conducta, se veían oprimidas y maltratadas.

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