Libro X · Capítulo 2
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 1 de 2
2. Aunque no quisiese yo confesarme, ni descubrirme a Vos, ¿qué cosa puede haber en mí que os sea oculta, Señor, a cuyos ojos están patentes y claros los más profundos y escondidos senos de nuestra conciencia? En tal caso, en lugar de ocultarme a vuestra vista, os alejaría a Vos de la mía. Pero ahora que mis gemidos y llantos testifican que verdaderamente me desagrado a mí mismo, Vos, Señor, os dignáis descubriros resplandeciente a mi alma; Vos sois toda mi complacencia, Vos sois el objeto de mi amor y de mis deseos; para que avergonzándome de mí mismo, me desprecie y me deje a mí, y os escoja sólo a Vos, de modo que ya no piense tener gusto en Vos ni en mí que no provenga de Vos.
Capítulo anteriorÚltimo tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.