Santos Apóstoles · Kindle

Libro X · Capítulo 23

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 1 de 3

Letra pequeñaMedianaGrande

33. Luego no es cierto que todos desean ser bienaventurados, porque aquéllos que no quieren la alegría que Vos comunicáis, que es la única vida bienaventurada, sin duda no quieren la que es cierta y verdadera, o bien deberá decirse que la quieren y desean todos, pero como la carne tiene unos deseos contrarios al espíritu, y éste los tiene también opuestos a la carne, no pudiendo uno y otro hacer lo que entrambos quieren, vienen a dar y caer en lo que pueden, y con ello se contentan; y es porque aquello que no pueden, no lo quieren tanto como es necesario para que lo puedan.

Si les pregunto a todos si quieren más gozar de esta alegría que proviene de la verdad, que de otra que provenga de la mentira, responderían todos que más quieren la alegría que nace de la verdad, y que desean ser felices y bienaventurados, porque la vida bienaventurada es alegría y gozo que nace de la verdad, que es lo mismo que decir, alegría que nace de Vos, que sois la verdad suma, mi luz, mi Dios, vida y salud de mi alma. Todos, pues, quieren esta vida bienaventurada; esta vida, digo, que es la única bienaventurada, todos la quieren: todos, vuelvo a decir, quieren y desean el gozo y alegría de la verdad, pues aunque he tratado a muchos que quisieran engañar a otros, a ninguno he visto que deseara ser engañado.

¿Dónde, pues, conocieron esta vida bienaventurada, sino allí mismo donde también conocieron la verdad? A ésta la aman también, supuesto que no quieren ser engañados, y amando la vida bienaventurada, que no es otra cosa sino alegría de la verdad, han de amar precisamente también a ésta, y no pudieran amarla si no tuvieran alguna noticia de ella en su memoria.

Capítulo anterior

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.