Santos Apóstoles · Kindle

Libro X · Capítulo 37

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 4 de 5

Letra pequeñaMedianaGrande

Pero ¿qué sé yo si este sentimiento mío nacerá de que no llevo a bien que el que me alaba piense de mí mismo de diferente modo que yo pienso, no porque a esto me mueva su bien y utilidad, sino el que aquellos mismos bienes que tengo yo y me alegro de tenerlos, se me hacen más gustosos y agradables cuando también agradan a los otros? Porque en algún modo no soy yo alabado, cuando no lo es también aquel juicio y concepto que tengo formado de mí mismo; supuesto que se alaban en mí las cosas que a mí mismo me disgustan, o se alaban más las que a mí me agradan menos. ¿No es verdad, pues, que acerca de la excusa referida estoy dudoso y no puedo calificarla con certeza?

62. Bien veo en Vos, Verdad eterna, que de las alabanzas que me dieren no debo alegrarme por el bien mío, sino por el bien y utilidad de mi prójimo; mas no sé si lo hago así, porque más bien os conozco a Vos que a mí mismo en este punto. Yo os suplico, Dios mío, que hagáis que yo me conozca perfectamente, para que a todos mis hermanos, que os pedirán por mí, pueda yo descubrirles en esta confesión todo cuanto hubiese en mí de heridas y de llagas, lo cual supuesto, vuelvo a examinar mi interior con más cuidado.

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.