Santos Apóstoles · Kindle

Libro X · Capítulo 39

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 1 de 1

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64. En esta misma especie de tentación hay también otro mal, todavía más disimulado y oculto, en que caen aquellos hombres vanos que están muy preciados de sí mismos, aunque sus cosas no agraden, antes bien desagraden a los otros, ni ellos tampoco intentan agradarles.

Pero éstos, Señor, que se agradan a sí mismos, os desagradan mucho a Vos, porque se glorían no sólo de las cosas malas como si fueran buenas, sino también de las que son buenas y dones vuestros, como si sólo fuesen bienes suyos, o porque de tal manera los reconocen dones vuestros, que los juzgan debidos a sus méritos, y cuando los atribuyen únicamente a vuestra gracia, no se alegran amigablemente de que otros también los tengan, antes por eso mismo les tienen envidia.

Ya veis, Señor, cuánto tiembla mi alma a vista de todos estos y otros semejantes peligros y dificultades de que se ve rodeada y, por tanto, más bien creo y soy de sentir que Vos me curéis mis heridas y llagas, que el que entre tantos peligros deje yo de recibirlas y tenerlas.

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