Libro X · Capítulo 43
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 1 de 3
68. El verdadero mediador es Aquél que por vuestra inescrutable misericordia os dignasteis manifestar a los humildes y le enviasteis para que con su ejemplo aprendiesen la verdadera humildad. Este mediador entre Dios y los hombres es el Hombre Jesucristo, que se manifestó mediando entre los pecadores y mortales, y entre el que esencialmente es justo e inmortal; conviniendo en lo mortal con los hombres, y en la justicia y santidad con Dios, para que, supuesto que la vida y la paz eterna es la paga y estipendio de la santidad y justicia, lograse con la justicia y santidad, en que convenía con Dios, que cesase la sentencia de muerte fulminada contra los pecadores e impíos, a quienes justificó, y cuya muerte quiso padecer como ellos. Este mismo medianero fue anunciado y revelado a los santos y patriarcas antiguos, para que ellos se salvasen, teniendo fe en la muerte que había de padecer, así como nosotros nos salvamos, teniendo fe en la muerte que efectivamente padeció. Éste, pues, en cuanto es hombre, en tanto es medianero, porque, en cuanto es Verbo divino, no media entre Dios y el hombre, sino que es igual a Dios, y tan Dios, que con el Padre y el Espíritu Santo es un mismo Dios.
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