Libro XI · Capítulo 21
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 1 de 1
27. Dije, pues, poco antes que nosotros medimos los tiempos mientras pasan; de modo que podemos decir que este tiempo es doble que aquel otro sencillo, o que tan grande es éste como aquél, y si alguna otra cosa referente a las partes del tiempo podemos decir que signifique medida. De suerte que, como decía, medimos los tiempos mientras pasan.
Y si alguno me dice: ¿De dónde lo sabes?, le responderé: Lo sé porque los medimos, y no podemos medir las cosas que no son, y las cosas pasadas y futuras no son. Mas el tiempo presente, ¿cómo lo medimos, puesto que no tiene espacio? Se mide, pues, mientras pasa; mas una vez que ha pasado, no se mide, porque ya no hay cosa que se pueda medir.
Pero ¿de dónde y por dónde y hacia dónde pasa mientras se mide? ¿De dónde, sino del futuro? ¿Por dónde, sino por el presente? ¿Hacia dónde, sino hacia el pasado? Pasa, pues, de aquello que aún no es, por aquello que carece de espacio, hacia aquello que ya no es. Porque no llamamos sencillos, dobles, triples o iguales, o cualquiera otra denominación referente al tiempo, sino a los espacios del tiempo.
¿En qué espacio, pues, medimos el tiempo que pasa? ¿Acaso en el futuro, de donde pasa? Pero lo que todavía no es no lo medimos. ¿Tal vez en el presente, por donde pasa? Pero lo que no tiene espacio no lo medimos. ¿Quizá en el pasado, hacia donde pasa? Pero lo que ya no es, no lo medimos.
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