Libro XII · Capítulo 4
Las confesiones · San Agustín de Hipona
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4. ¿Cómo, pues, se había de llamar, a fin de dar alguna noción de ella aun a los de inteligencia más tarda, sino con algún vocablo usado? ¿Y qué puede hallarse en todas las partes del mundo más parecido a una informidad absoluta, que la tierra y el abismo? Porque menos hermosos son, conforme a su grado ínfimo, que todas las demás superiores resplandecientes y luminosas. ¿Por qué, pues, no admitiré que aquella materia informe, que sin apariencia habíais hecho para de ella hacer el mundo hermoso, fuese así cómodamente señalada a los hombres, llamándola «tierra invisible e incompuesta»?
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