Libro XII · Capítulo 9
Las confesiones · San Agustín de Hipona
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9. Por eso el Espíritu, maestro de vuestro siervo (Moisés), cuando refiere que Vos hicisteis en el Principio el cielo y la tierra, no habla de tiempos, no menciona días. Sin duda, porque el cielo del cielo, que en el Principio hicisteis, es una criatura intelectual; y aunque de ningún modo coeterna con Vos, ¡oh Trinidad!, como es partícipe de vuestra eternidad, limita en gran manera la mutabilidad con la dulzura de vuestra felicísima contemplación, y sin ningún desfallecimiento adherida a Vos desde que fue creada, se eleva sobre toda voluble vicisitud de los tiempos.
Pero esta informidad, la tierra invisible e incompuesta, tampoco es contada entre los días; porque donde no hay forma, no hay orden; nada viene y nada pasa; y donde esto no sucede, no hay ciertamente vicisitud de espacios temporales.
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