Santos Apóstoles · Kindle

Libro XII · Capítulo 24

Las confesiones · San Agustín de Hipona

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33. Mas entre tanta abundancia de verdades como en aquellas palabras diversamente entendidas se ofrecen a los que investigan vuestro intento, ¿quién de nosotros lo encuentra de tal suerte, que pueda con tanta seguridad afirmar ser esto lo que sintió Moisés, esto lo que quiso se entendiese en aquella narración, como afirma seguramente que tal cosa es verdad, tanto si es eso lo que dice Moisés, como si él habló de otra cosa? Porque ved aquí, Dios mío, que yo, siervo vuestro, que os he ofrecido sacrificio de alabanza en esto que escribo, y os pido que por vuestra misericordia os cumpla yo mis promesas (Ps., 115, 16, 17 y 14), he aquí que ya con la confianza que digo que en vuestro Verbo inmutable hicisteis todas las cosas, invisibles y visibles, ¿acaso con igual confianza digo que no otra cosa sino ésta pensaba Moisés cuando escribía: En el principio hizo Dios el cielo y la tierra? Porque así como en vuestra verdad veo ser esto cierto, así no veo en la mente de él que lo pensase cuando esto escribía. Porque cuando decía: En el principio, pudo pensar en el comienzo mismo de vuestras obras; pudo también pretender que por el cielo y la tierra se entendiese en este lugar la naturaleza espiritual y corporal, no ya formada y perfecta, sino incoada y todavía informe.

Veo, sin duda, que cualquiera de estas cosas que se dijesen podrían decirse con verdad; pero cuál de ellas pensaba decir Moisés en estas palabras, no lo veo de la misma manera: si bien lo que aquel gran varón tuvo en su mente al escribir estas palabras, ya sea alguna de estas cosas, ya alguna otra que por mí no ha sido mencionada, no dudo que él veía la verdad y convenientemente la enunciaba.

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