Libro XII · Capítulo 30
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 1 de 1
41. En esta diversidad de opiniones verdaderas, la misma Verdad haga nacer la concordia, y nuestro Dios tenga misericordia de nosotros (Ps., 66, 2) para que legítimamente usemos de la ley, teniendo por fin del precepto la pura caridad (1 Tim., 1, 8 y 5).
Y por esto, si alguien me pregunta cuál de estas interpretaciones sintió aquel vuestro siervo Moisés, no son estas palabras las de mis Confesiones si no os confieso: No lo sé. Y sé, sin embargo, que son verdaderas aquellas opiniones, excepto las carnales, de las cuales he dicho lo que me parecía. Sin embargo, los pequeñuelos [que las sostienen] son de buena esperanza, pues no les espantan las palabras de vuestro Libro, humildemente sublimes y copiosamente concisas.
Mas todos los que en estas vuestras palabras confieso que ven y dicen cosas verdaderas, amémonos mutuamente, y a la vez amemos a Vos, Señor Dios nuestro, fuente de verdad, si es que de ella misma tenemos sed, no de cosas vanas. Y de tal suerte honremos a vuestro mismo siervo Moisés, dispensador de esta Escritura y lleno de vuestro espíritu, que creamos que cuando por revelación vuestra escribía estas cosas, tenía puesta la mira en lo que, más que nada, en ellas sobresale por la luz de la verdad y el fruto de la utilidad [la caridad].
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