Libro XIII · Capítulo 10
Las confesiones · San Agustín de Hipona
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11. Dichosa la criatura que no conoció otro estado; bien que otro estado fuera el suyo si por vuestro Don, que se cierne sobre todo lo mudable, apenas creada, sin ningún intervalo de tiempo, no hubiera sido levantada con aquel llamamiento en que dijisteis: Hágase la luz, y fuese hecha la luz. Porque en nosotros distingues por el tiempo el haber sido tinieblas y el ser trocados en luz (Efes., 5, 8); pero en la criatura angélica hemos dicho lo que hubiera sido, de no ser iluminada; y en este sentido hemos hablado, cual si primero hubiera sido inconstante y tenebrosa, a fin de que apareciese la causa que hizo fuese de otra manera; esto es, que convertida a la Luz indeficiente, ella misma fuese luz.
Entiéndalo el que pueda; y el que no pueda, pídalo a Vos. ¿Por qué ha de venir a molestarme, como si yo iluminara a algún hombre que viene a este mundo? (Jn., 1, 9).
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