Libro XIII · Capítulo 29
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 1 de 1
44. Y puse atención para hallar si siete u ocho veces visteis que eran buenas vuestras obras cuando os agradaron; y en vuestra visión no hallé tiempos por los que entendiese que tantas veces visteis lo que hicisteis; y dije: ¡Oh Señor!, ¿acaso no es verdadera esta vuestra Escritura, siendo así que Vos, veraz y verdad (Jn., 3, 33; 14, 6), la habéis dictado? ¿Por qué, pues, me decís Vos que en vuestra visión no hay tiempos, y esta Escritura vuestra me dice que día por día visteis que las cosas que hicisteis eran buenas; y yo, habiéndolas contado, he hallado cuántas veces?
A esto me decís Vos, porque Vos sois mi Dios (Ps., 49, 7), y lo decís con voz recia al oído interior de vuestro siervo, rompiendo mi sordera y clamando: ¡Oh hombre!, sin duda lo que mi escritura dice, lo digo Yo; sino que ella habla temporalmente, pero a mi Verbo no tiene acceso el tiempo, porque subsiste en la misma eternidad que Yo. De esta suerte, las cosas que por mi Espíritu veis vosotros, Yo las veo; así como aquellas que por mi Espíritu decís vosotros, Yo las digo. De modo que viéndolas temporalmente vosotros, Yo no las veo temporalmente, así como diciéndolas temporalmente vosotros, Yo no las digo temporalmente.
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