Libro XIII · Capítulo 35
Las confesiones · San Agustín de Hipona
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50. Señor Dios, dadnos la paz –puesto que todas las cosas nos habéis dado–, la paz del descanso, la paz del sábado, la paz sin tarde. Pues ello es así que todo este orden hermosísimo de las cosas en extremo buenas, cumplidas sus medidas, ha de pasar: ha de tener, pues, mañana y tarde.
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