Libro XIII · Capítulo 38
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 1 de 1
53. Nosotros, pues, vemos estas criaturas que Vos hicisteis porque son; mas, porque Vos las veis, ellas son.
Y nosotros por fuera vemos que son, y por dentro que son buenas; mas Vos, después de hechas, las veis en Vos mismo, donde visteis que habían de ser hechas.
Y nosotros posteriormente nos sentimos movidos a hacer bien, después que nuestro corazón concibió del Espíritu vuestro; pero anteriormente nos movíamos a obrar mal abandonándoos a Vos. Mas Vos, Dios solo bueno, nunca cesasteis de hacer el bien.
Y alguna de nuestras obras, justamente por dádiva vuestra, son buenas, paro no son eternas; después de ellas esperamos reposar en el gran día santificado por Vos (véase Gen., 2, 3). Mas Vos, Bien, que no necesitáis de otro bien, siempre estáis en reposo, porque Vos mismo sois vuestro reposo.
Y esto, ¿cuál de los hombres lo dará a entender a otro hombre? ¿Qué ángel a otro ángel? ¿Qué ángel al hombre? A Vos se ha de pedir, en Vos se ha de buscar, a vuestra puerta se ha de llamar. Así, así se recibirá, así se hallará, así se nos abrirá (Mt., 7, 8).
Fin del libro.
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