Santos Apóstoles · Kindle

Libro III · Capítulo 15

La imitación de Cristo · Tomás de Kempis

Cómo se debe uno haber y decir en todas las cosas que deseare

Tramo 1 de 2

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Jesucristo.– [1] Hijo, en cualquier cosa que quisieres, di así: Señor, si te agradare, hágase esto así. Señor, si es honra tuya, hágase esto en tu nombre.

Señor, si vieres que me conviene y hallares serme provechoso, concédemelo para que use de ello a honra tuya.

Mas si conocieres que me sería dañoso y nada provechoso a la salvación de mi alma, aparta de mí tal deseo.

Porque no todo deseo procede del Espíritu Santo, aunque parezca justo y bueno al hombre. Dificultoso es juzgar con verdad si te incita buen espíritu o malo a desear esto o aquello, o si te mueve tu propio espíritu.

Muchos se hallan engañados al fin que al principio parecían movidos por buen espíritu.

[2] Por eso siempre se debe desear y pedir con temor de Dios y humildad de corazón cualquier cosa apetecible que ocurriere al pensamiento y, sobre todo, con propia resignación, encomendarlo todo a mí, diciendo:

Señor, tú sabes lo que es mejor: haz esto o aquello, según te agradare.

De lo que quieras, y cuanto quieras, y cuando quieras.

Haz conmigo como sabes, y como más te agradare y fuere mayor honra tuya.

Ponme donde quieras y dispón de mí libremente en todo.

En tus manos estoy; vuélveme y revuélveme a la redonda.

Ve aquí a tu siervo dispuesto a todo, porque no deseo, Señor, vivir para mí, sino para ti. ¡Ojalá, que sea digna y perfectamente!

Oración Para cumplir la voluntad de Dios

[3] Concédeme, benignísimo Jesús, tu gracia, «para que esté conmigo, y obre conmigo» (Sab 9,10), y persevere conmigo hasta el fin.

Dame que desee y quiera siempre lo que es más acepto y agradable a ti.

Tu voluntad sea la mía y mi voluntad siga siempre la tuya, y se conforme perfectamente con ella.

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