Libro III · Capítulo 41
La imitación de Cristo · Tomás de Kempis
Del desprecio de toda honra temporal
Tramo 1 de 1
Jesucristo.– [1] Hijo, no te pese si vieres honrar y ens
lzar a otros y tú ser despreciado y abatido.
Levanta tu corazón a mí en el cielo, y no te entristecerá el desprecio humano en la tierra.
El alma.– [2] Señor, en ceguedad estamos, y la vanidad presto nos engaña.
Si bien me miro, nunca se me ha hecho injuria por criatura alguna, por lo cual no tengo de qué quejarme justamente de ti.
Mas porque yo muchas veces pequé gravemente contra ti, con razón se arman contra mí todas las criaturas.
Justamente, pues, se me debe la confusión y desprecio, y a ti la alabanza, honor y gloria.
Y si no me dispusiere de modo que huelgue mucho ser de cualquier criatura despreciado y abandonado, y ser tenido por nada, no podré estar interiormente pacificado y firme, ni recibir la luz espiritual, ni unirme a ti perfectamente.
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