Libro III · Capítulo 44
La imitación de Cristo · Tomás de Kempis
Que no se deben buscar las cosas exteriores
Tramo 1 de 1
Jesucristo.– [1] Hijo, en muchas cosas te conviene ser ignorante, y estimarte como muerto sobre la tierra, y «a quien todo el mundo esté crucificado» (Gál 6,14).
A muchas cosas te conviene también hacerte sordo y pensar más lo que conviene para tu paz.
Más útil es apartar los ojos de lo que no te agrada, y dejar a cada uno en su parecer, que ocuparte en porfías.
Si estás bien con Dios y miras su juicio, fácilmente te darás por vencido.
El alma.– [2] ¡Oh Señor, a qué hemos llegado! Lloramos los daños temporales; por una pequeña ganancia trabajamos y corremos, y el daño espiritual se pasa en olvido, y apenas tarde vuelve a la memoria.
Por lo que poco o nada vale, se mira mucho; y por lo que es muy necesario, se pasa con descuido; porque todo el hombre se va a lo exterior, y si presto no vuelve en sí, con gusto se está envuelto en ello.
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