Santos Apóstoles · Kindle

Parte 2 · Capítulo 1

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LA NECESIDAD DE LA ORACIÓN

Tramo 4 de 4

Letra pequeñaMedianaGrande

8. Si mientras haces la oración vocal, sientes el corazón inclinado y movido a la oración interior o mental, no te niegues a entrar en ella, sino deja que ande tu espíritu con suavidad, y no te preocupe el no haber terminado las oraciones vocales que te habías propuesto rezar, pues la mental que habrás hecho en su lugar, es más agradable a Dios y más útil a tu alma.

Exceptúo el oficio eclesiástico, si estuvieses obligado a rezarlo, pues, en este caso, hay que cumplir con la obligación.

9. En el caso de transcurrir toda la mañana, sin haber practicado este santo ejercicio de la oración mental, debido a las muchas ocupaciones o a cualquiera otra causa (lo cual, en lo posible, es menester procurar que no ocurra), repara esta falta por la tarde, pero mucho después de la comida, porque si hicieres la oración en seguida y antes de que estuviese bastante adelantada la digestión, te invadiría un fuerte sopor, con detrimento de tu salud. Y, si no puedes hacerlo en todo el día, conviene que repares esta pérdida, multiplicando las oraciones jaculatorias, leyendo algún libro espiritual, haciendo alguna penitencia que impida la repetición de esta falta, y con la firme resolución de volver a tu santa costumbre el día siguiente.

Siguiente capítulo

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.