Santos Apóstoles · Kindle

Parte 2 · Capítulo 1

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LA NECESIDAD DE LA ORACIÓN

Tramo 3 de 4

Letra pequeñaMedianaGrande

5. Comienza toda clase de oraciones, ya sean mentales ya vocales, poniéndote en la presencia de Dios, y cumple esta regla, sin excepción, y verás, en poco tiempo, el provecho que sacarás de ella.

6. Si quieres creerme, di el Padrenuestro, el Avemaría y el Credo en latín; pero, al mismo tiempo, aplícate a entender, en tu lengua, las palabras que contiene, para que, mientras las rezas en el lenguaje común de la Iglesia, puedas, al mismo tiempo, saborear el admirable y delicioso sentido de estas oraciones, que es menester decir fijando el pensamiento y excitando el afecto sobre el significado de las mismas, y no de corrida, para poder rezar más, sino procurando decir lo que digas, de corazón, pues un solo Padrenuestro dicho con sentimiento vale más que muchos rezados de prisa y con precipitación.

7. El Rosario es una manera muy útil de orar, con tal que se rece cual conviene. Para hacerlo así, procura tener algún librito de los que enseñan la manera de rezarlo. Es también muy provechoso rezar las letanías de Nuestro Señor, de la Santísima Virgen y de los santos, y todas las otras preces vocales, que se encuentran en los manuales y Horas aprobadas, pero ten bien entendido que, si posees el don de la oración mental, para ésta ha de ser el primer lugar; de manera que, si después de ésta, ya sea por tus ocupaciones, ya por cualquier otro motivo, no puedes hacer la oración vocal, no te inquietes por ello y conténtate con decir simplemente, antes o después de la meditación, la oración dominical, la salutación angélica o el símbolo de los apóstoles.

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