Santos Apóstoles · Kindle

Parte 2 · Capítulo 12

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

EL RETIRO ESPIRITUAL

Tramo 3 de 3

Letra pequeñaMedianaGrande

Encierra, pues, algunas veces tu espíritu en tu corazón, donde, separada de todos, pueda tu alma comunicarse íntimamente con Dios, para decirle con David: «He estado en vela y me he hecho semejante al pelícano del desierto. Estoy como el búho o la lechuza en las hendiduras de la pared o como el ave solitaria en la techumbre». Estas palabras, aparte de su sentido literal (que demuestra cómo este gran rey se tomaba algunas horas para vivir en la soledad y entregarse a la contemplación de las cosas espirituales), nos muestran, en su sentido místico, tres excelentes lugares de retiro y como tres ermitas, donde podamos ejercitar nuestra soledad, a imitación de nuestro Salvador, que, en la cima del Calvario, fue como el pelícano de la soledad, que con su sangre da vida a sus polluelos muertos; en su Natividad en un establo abandonado, fue como el búho en las hendiduras de la pared, lamentando y doliéndose de nuestras culpas y pecados, y, el día de la Ascensión, fue como el ave solitaria que se retira y vuela hacia el cielo que es como el techo del mundo. El bienaventurado EIzeario, conde de Arián, en Provenza, habiendo estado mucho tiempo ausente de su devota y casta Delfina, recibió de ella un propio, que fue a enterarse de su salud, al cual respondió: «Me encuentro muy bien, amada esposa; si quieres verme, búscame en la llaga del costado de nuestro dulce Jesús, pues es allí donde yo habito y allí me encontrarás; en balde me buscarás en otra parte». ¡He aquí un caballero cristiano de verdad!

Siguiente capítulo

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.