Parte 2 · Capítulo 17
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
COMO SE HA DE ESCUCHAR Y LEER LA PALABRA DE DIOS
Tramo 2 de 2
Lee también las historias y las vidas de los santos, en las cuales, como en un espejo, contemplarás la imagen de la vida cristiana, y ajusta sus actos a tu aprovechamiento, según tu profesión. Porque, aunque muchos actos de los santos no son absolutamente imitables por los que viven en medio del mundo, todos, empero, pueden ser seguidos de cerca o de lejos. La soledad de San Pablo, primer ermitaño, puede ser imitada en tus retiros espirituales o reales, de los cuales hablaremos y hemos tratado más arriba; la extremada pobreza de San Francisco puede ser imitada mediante las prácticas de pobreza que indicaremos después, y así de las demás virtudes. Es verdad que hay ciertas historias que dan más luz que otras, para la dirección de nuestra conducta, como la vida de Santa Teresa de Jesús, la cual es admirable en este aspecto; las vidas de los primeros jesuitas, la de San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán; la de San Luis, la de San Bernardo, las Crónicas de San Francisco, y otras semejantes. Otras hay, en las cuales se encuentra más materia de admiración que de imitación, como la de Santa María Egipciaca, la de San Simeón Estilita, las de las dos santas Catalinas, de Sena y de Génova, de Santa Agueda, y otras por el estilo, que no dejan, no obstante, de producir, en general, un grato gusto de santo amor de Dios.
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