Santos Apóstoles · Kindle

Parte 2 · Capítulo 19

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LA SANTA CONFESIÓN

Tramo 1 de 6

Letra pequeñaMedianaGrande

Nuestro Salvador ha dejado a su Iglesia el sacramento de la Penitencia y la confesión para que en él nos purifiquemos de nuestras iniquidades, siempre que por ellas seamos mancillados. No permitas, pues, Filotea, que tu corazón permanezca mucho tiempo manchado por el pecado, pues tienes un remedio tan a mano y tan fácil. La leona que se ha acercado al leopardo, corre presto a lavarse, para sacar de sí el mal olor que este contacto ha dejado en ella, a fin de que, cuando llegue el león no se sienta, por ello, ofendido e irritado; el alma que ha consentido en el pecado ha de tener horror de sí misma y ha de lavarse cuanto antes, por el respeto que debe a la divina Majestad, que le está mirando. ¿Por qué pues, hemos de morir de muerte espiritual, teniendo, como tenemos, un remedio tan excelente?

Confiésate devota y humildemente cada ocho días, aunque la conciencia no te acuse de ningún pecado mortal; de esta manera, en la confesión, no sólo recibirás la absolución de los pecados veniales que confieses, sino también una gran fuerza para evitarlos en adelante, una gran luz para saberlos conocer bien y una gracia abundante para reparar todas las pérdidas por ellos ocasionados. Practicarás la virtud de la humildad, de ¡a obediencia, de la simplicidad y de la caridad, y, en este solo acto de la confesión, practicarás más virtudes que en otro alguno.

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