Parte 3 · Capítulo 1
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LA ELECCIÓN QUE CONVIENE HACER EN CUANTO AL EJERCICIO DE LAS VIRTUDES
Tramo 4 de 8
Entre las virtudes que no afectan a nuestros deberes particulares, hemos de preferir las más excelentes a las más vistosas. Los cometas nos parecen, por lo regular, mayores que las estrellas, y, aparentemente, lo son; no obstante, ni en grandeza ni en calidad pueden compararse con ellas; nos parecen mayores únicamente porque están más cerca de nosotros, y en un medio más denso, comparado con el de las estrellas. De la misma manera, hay ciertas virtudes que, por estar más cerca de nosotros, porque son sensibles, y por decirlo así, materiales, son muy apreciadas y siempre preferidas por el vulgo, el cual tiene en más la limosna material que la espiritual, el cilicio, el ayuno, el despojo, la disciplina y las mortificaciones del cuerpo, que la dulzura, la benignidad, la molestia y otras mortificaciones del corazón, que, no obstante, son mucho más excelentes. Escoge, pues, Filotea, las virtudes mejores y no las más apreciadas; las más excelentes y no las más vistosas, las más buenas y no las de más relumbrón.
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