Parte 3 · Capítulo 1
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LA ELECCIÓN QUE CONVIENE HACER EN CUANTO AL EJERCICIO DE LAS VIRTUDES
Tramo 7 de 8
Así, entre los siervos de Dios, unos se consagran al servicio de los enfermos, otros a socorrer a los pobres, otros a enseñar la doctrina cristiana a los niños, otros a guiar a las almas perdidas y extraviadas, otros a cuidar de las iglesias y a adornar los altares, y otros a fomentar la concordia y la paz entre los hombres. Imitan, en esto, a los bordadores, los cuales, sobre diversos fondos, combinan, con hermosa variedad, las sedas, el oro y la plata para hacer toda clase de flores; así, estas almas piadosas que emprenden algún ejercicio particular de devoción, se sirven de él, como de un fondo, para su bordado espiritual, sobre el cual practican la variedad de todas las demás virtudes, y tienen, de esta manera, sus acciones y afectos muy unidos y ordenados, porque los relacionan con su ejercicio principal, y así hacen que sea más hermosa su alma, con su vistoso tejido de oro ataviada, y con todas las filigranas bien bordada.
Cuando somos combatidos por algún vicio, es preciso, en la medida de lo posible, emprender la práctica de la virtud contraria, haciendo que todas las demás cooperen, pues así venceremos a nuestro enemigo y no dejaremos de avanzar en todas las virtudes.
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