Parte 3 · Capítulo 3
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LA PACIENCIA
Tramo 1 de 6
«Es menester que tengáis paciencia, para que, cumpliendo la voluntad,, de Dios, alcancéis su promesa», dice el Apóstol. Sí, porque, como había dicho el Salvador, «en vuestra paciencia, poseeréis vuestras almas». Este es el gran bien del hombre, Filotea: poseer su alma; y, conforme es más perfecta nuestra paciencia, más perfectamente también poseemos nuestras almas. Recuerda, con frecuencia, que Nuestro Señor nos ha salvado sufriendo y aguantando, y que, así mismo, nosotros hemos de conseguir nuestra salvación con los sufrimientos y aflicciones, aguantando las injurias, contradicciones y penas, con toda la suavidad que nos sea posible.
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