Parte 3 · Capítulo 7
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
COMO SE HA DE CONSERVAR EL BUEN NOMBRE PRACTICANDO, A LA VEZ, LA HUMILDAD
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Es menester dejar aquella mala conversación, aquella práctica inútil, aquella amistad frívola, esta loca familiaridad, si esto perjudica a la buena fama, porque vale más ésta que todas cualesquiera vanas complacencias; pero, si, a causa del ejercicio de la piedad, del adelanto en la perfección y de la marcha hacia el bien eterno, murmuran, reprenden o calumnian, dejemos que los mastines ladren contra la luna, porque, si pueden levantar algún concepto desfavorable a nuestra reputación y, de esta manera, cortar a rape los cabellos y la barba de nuestra fama, pronto renacerá ésta, y la navaja de la maledicencia servirá a nuestro honor, como a la viña sirve la podadera, por la cual aquélla crece y ve multiplicados sus frutos.
Tengamos siempre los ojos fijos en Jesucristo crucificado; caminemos en su servicio, con confianza y simplicidad, pero prudente y discretamente: Él será el protector de nuestra reputación, y, si permite, que nos sea arrebatada, será para procurarnos otra mejor o para hacernos avanzar en la santa humildad, una sola onza de la cual vale más que cien libras de honor. Si se nos recrimina injustamente, opongamos tranquilamente la verdad a la calumnia; si ésta persiste, perseveremos nosotros en la humildad; dejando de esta manera nuestra reputación, juntamente con nuestra alma, en manos de Dios, no podremos asegurarla mejor.
Sirvamos a Dios «con buena o mala fama» a ejemplo de San Pablo, para que podamos decir con David: « ¡ Oh Dios mío !, por Ti he soportado el oprobio, y la confusión ha cubierto mí faz». Exceptúo, no obstante, ciertos crímenes tan horribles e infames, cuya calumnia nadie debe tolerar, cuando justamente puede disiparse, y también se han de exceptuar ciertas personas de cuya buena reputación depende la edificación de muchos, pues, en estos casos, como enseñan los teólogos, se ha de procurar, con sosiego, la reparación de la injuria recibida.
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