Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 8

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LA AMABILIDAD PARA CON EL PRÓJIMO Y DE LOS REMEDIOS CONTRA LA IRA

Tramo 4 de 6

Letra pequeñaMedianaGrande

nuestra ira (cosa que el Apóstol prohíbe), se convierte en odio, y casi no hay manera de deshacerse de ella, porque se alimenta de mil persuasiones falsas, ya que jamás el hombre airado cree que sea injusta su ira.

Es, pues, mejor esforzarse a saber vivir sin ira que querer emplearla con moderación y prudencia, y, cuando, por imperfección o debilidad, nos vemos sorprendidos por la misma, es preferible rechazarla enseguida a querer pactar con ella, pues por poco cumplimiento que se le dé, se hace dueña de la plaza, y hace como la serpiente, que, con facilidad, logra meter todo el cuerpo allí donde ha podido meter la cabeza. Pero me dirás: ¿cómo la rechazaré? Es preciso, Filotea, que, al advertir el primer resentimiento, reúnas tus fuerzas con presteza, pero sin brusquedad ni ímpetu, sino dulce y seriamente a la vez; porque, así como en 'los senados y en los parlamentos, meten más ruido los oficiales gritando: « ¡

Silencio! », que aquellos a los cuales quieren hacer callar, de la misma manera, al querer reprimir nuestra ira con impetuosidad, se causa en nuestro corazón más turbación de la que ella hubiera causado, y, entretanto, el corazón, turbado de esta manera, no puede ser dueño de sí mismo.

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