Parte 3 · Capítulo 9
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LA DULZURA CON NOSOTROS MISMOS
Tramo 4 de 4
Luego, cuando tu corazón caiga, levántalo con toda suavidad, y humíllate mucho delante de Dios por el conocimiento de tu miseria, sin maravillarte de tu caída, pues no nos ha de sorprender que la enfermedad esté enferma, ni que la debilidad esté débil, ni que la miseria sea miserable. Detesta, pues, con todas tus fuerzas, las ofensas que Dios ha recibido de ti, y, con gran aliento y confianza en su misericordia, emprende de nuevo el camino de la virtud, del que te habías alejado.
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