Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 11

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LA OBEDIENCIA

Tramo 1 de 4

Letra pequeñaMedianaGrande

Sólo la caridad nos eleva hasta la perfección, pero la obediencia, la castidad y la pobreza son los tres grandes medios para alcanzarla. La obediencia consagra nuestro corazón, la castidad nuestro cuerpo y la pobreza nuestros bienes, al amor y al servicio de Dios; son las tres ramas de la cruz espiritual, pero las tres fundadas en la cuarta, que es la humildad.

Nada diré de estas tres virtudes consideradas como objeto del voto solemne, porque esto sólo corresponde a los religiosos, ni tampoco en cuanto son materia del voto simple, porque, aunque el voto confiere muchas gracias y gran mérito a todas las virtudes, no obstante, para que nos hagan perfectos, no se requiere el voto, con tal que se practiquen. Porque, si bien haciendo voto de estas virtudes, sobre todo, si el voto es solemne, llevan al hombre al estado de perfección, con todo, para conducirlo a ésta, basta que sean observadas, pues existe mucha diferencia entre el estado de perfección y la perfección, ya que todos los religiosos y todos los obispos se hallan en este estado, y, no obstante, no todos son perfectos, como harto lo muestra la experiencia. Esforcémonos, pues, Filotea, en practicar estas tres virtudes, cada uno según su vocación, porque, aunque no puedan constituirnos en estado de perfección, nos darán, sin embargo, la perfección misma; todos estamos obligados a la práctica de estas tres virtudes, aunque no todos debamos practicarlas de la misma manera..

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