Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 14

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LA POBREZA DE ESPÍRITU PRACTICADA EN MEDIO DE LAS RIQUEZAS

Tramo 4 de 4

Letra pequeñaMedianaGrande

Si sientes gran afecto a los bienes que posees, si te traen muy atareada y pones en ellos el corazón, esclavizando a ellos tu pensamiento y temiendo perderlos, con un miedo intenso e impaciente, ello es debido a que padeces todavía cierta fiebre; porque los calenturientos suelen beber el agua que les dan con una avidez, con una especie de atención y presteza, que no tienen los que están sanos; no es posible complacerse mucho en una cosa, sin ponerle mucho afecto. Si te acontece que, al perder alguno de tus bienes, sientes que tu corazón queda muy desolado y afligido, créeme, Filotea, ello es debido a que le tenías mucha afición, porque no hay señal mayor del afecto a una cosa perdida que la aflicción causada por su pérdida.

No desees, pues, con un deseo completo y formal el bien que no posees; no introduzcas muy adentro de tu corazón el que ya tienes; no te aflijas por las pérdidas que puedan sobrevenir, y entonces tendrás motivos para creer que, siendo rica de hecho, no lo eres de afecto, sino que eres pobre de espíritu, y, por lo tanto, bienaventurada, porque «tuyo es el reino de los cielos».

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