Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 15

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

CÓMO HA DE PRACTICAR LA POBREZA REAL EL QUE ES RICO DE HECHO

Tramo 3 de 5

Letra pequeñaMedianaGrande

¿Quieres hacer más, Filotea? No te contentes con ser pobre con los pobres, sino procura ser más pobre que los pobres, ¿De qué manera? «El siervo es menos que su señor». Hazte, pues, sierva de los pobres. Sírveles en el lecho cuando están enfermos, con tus propias manos; seas su cocinera a costa tuya; seas su costurera y su lavandera. ¡Oh, Fílotea! este servicio es más glorioso que una realeza.

Nunca he admirado lo bastante el fervor con que este consejo fue practicado por San Luis, uno de los grandes reyes que ha habido en el mundo -gran rey, digo; rey de toda clase de grandezas- Servía con frecuencia a los pobres, a quienes sustentaba, y, casi todos los días, hacía sentar tres a su mesa; con frecuencia comía de sus sobras, con un amor sin igual.

Cuando visitaba los hospitales (cosa que hacía muy a menudo), solía servir a los que padecían los males más horribles, como a los leprosos, a los cancerosos y a otros semejantes, y les servía con la cabeza descubierta y de rodillas, respetando, en su persona, al Salvador del mundo, y amándolos con un afecto tan tierno como el de una dulce madre para con su hijo. Santa Isabel, hija del rey de Hungría, estaba ordinariamente entre los pobres ' y, a veces, se complacía en aparecer en medio de sus damas vestida como una mujer pobre, y les decía: «Si fuese pobre, vestiría así». ¡Ah, amada Fílotea! ¡Qué pobres eran este príncipe y esta princesa, en medio de sus riquezas, y que ricos en su pobreza!

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