Parte 3 · Capítulo 15
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
CÓMO HA DE PRACTICAR LA POBREZA REAL EL QUE ES RICO DE HECHO
Tramo 5 de 5
Cuando te sobrevengan contratiempos, que te empobrezcan poco a poco, como tempestades, fuego, inundaciones, esterilidades, hurtos, pleitos, ¡ah!, entonces tienes buena coyuntura para practicar la pobreza, recibiendo con dulzura estas disminuciones de intereses y adaptándote con paciencia y constancia a este empobrecimiento. Esaú se presentó a su padre con las manos cubiertas de pelo, y Jacob hizo lo mismo; mas, como quiera que el pelo que estaba en las manos de Jacob no era de su propia piel, sino de los guantes, se le podía arrancar, sin incomodarle ni martirizarle; por el contrario, como la piel de las manos de Esaú era naturalmente peluda, si le hubiesen querido arrancar el pelo, le hubieran causado dolor; él hubiera gritado y se hubiera enardecido para defenderse. Cuando tenemos nuestros bienes en el corazón, si el mal tiempo, o los ladrones, o algún tramposo nos arrebata una parte de ellos, ¡qué quejas, qué turbaciones, qué impaciencias no sentimos!
Pero, cuando nuestros bienes no nos preocupan más de lo que Dios quiere, y no los tenemos en el corazón, si acontece que nos los arrancan ' no perdemos, por ello el juicio ni la tranquilidad. Es la misma diferencia que existe entre las bestias y el hombre en cuanto al vestir: el ropaje de las bestias está adherido a la carne; el de los hombres es tan sólo postizo, y pueden quitárselo o ponérselo, según les plazca.
Siguiente capítuloÚltimo tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.