Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 18

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

LOS AMORÍOS

Tramo 4 de 5

Letra pequeñaMedianaGrande

Queréis jugar con él, y él os picará y morderá traidoramente, y ¿sabéis lo que dirán de ello?

Todo el mundo se burlará de vosotros y se reirá de vuestra pretensión de querer encantar el amor y de haber querido, con necia presunción, introducir en vosotros una peligrosa serpiente que os ha echado a perder y ha perdido vuestra alma y vuestro honor.

¡ Dios mío, qué ceguera es ésta, jugar así al fiado, sobre prendas tan livianas, con el principal tesoro de nuestra alma! Sí, Filotea, puesto que Dios no quiere al hombre, sí no es por el alma; ni el alma, si no es por la voluntad; ni la voluntad, si no es por el amor. ¡ Ah, Señor! Nuestro amor no llega, ni de mucho, al grado que requiere; quiero decir que nos falta infinitamente para tener el que se necesita para amar a Dios, y, no obstante, miserables de nosotros, lo prodigamos y lo, malbaratamos en cosas vanas, vacías y frívolas, como si nos sobrase. ¡Ah!, este gran Dios, que se había reservado el amor de nuestras almas, en reconocimiento de su creación, conservación y redención, exigirá una cuenta muy estrecha por estas locas sustracciones que de él le hacemos; porque si, con tanto rigor, ha de examinar las palabras ociosas, ¿qué no hará con las amistades vanas, inconvenientes, locas y perniciosas?

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