Parte 3 · Capítulo 18
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
LOS AMORÍOS
Tramo 5 de 5
El nogal es muy dañoso a las viñas y a los campos en los cuales está plantado, pues, siendo tan grande, absorbe todo el jugo de la tierra, la cual se hace impotente para alimentar a las otras plantas; su follaje es tan tupido, que hace una sombra muy grande y muy espesa, bajo la cual son atraídos los viandantes, quienes, para coger el fruto, destrozan y pisotean cuanto hay alrededor. Estos amoríos causan los mismos daños al alma, pues la absorben de tal manera y atraen tan fuertemente sus movimientos, que no puede, después, llegar a hacer ninguna obra buena: las hojas, es decir, las conversaciones, los juegos, los requiebros son tan frecuentes, que malbaratan todo el tiempo, y, finalmente, son causa de tantas tentaciones, distracciones, sospechas y otras consecuencias, que todo el corazón queda pisoteado y deshecho. Resumiendo, estos amoríos ahuyentan, no sólo el amor celestial, sino también el temor de Dios, enervan el espíritu, debilitan la reputación: son, en una palabra, el juguete de las cortes, pero la peste de los corazones.
Siguiente capítuloÚltimo tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.