Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 29

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LA MALEDICENCIA

Tramo 2 de 8

Letra pequeñaMedianaGrande

«tienen la lengua afilada como las serpientes». Ahora bien, la serpiente, como dice Aristóteles, tiene la lengua dividida en dos, y con dos puntas. Tal es la lengua del maldiciente, que, de un solo golpe, pincha y emponzoña el oído del que la escucha y la buena fama de aquel de quien se ocupa.

Te conjuro, pues, amada Filotea, que no hables nunca mal de nadie, ni directa ni indirectamente: guárdate de atribuir falsos crímenes y pecados al prójimo, de descubrir los que son secretos, de exagerar los ya conocidos, de interpretar mal una buena obra, de negar el bien que tú sabes que existe en alguno, de disimularlo maliciosamente, de disminuirlo con tus palabras; porque, de cualquiera de estas maneras, ofenderías mucho a Dios, sobre todo acusando falsamente o negando la verdad, en perjuicio del prójimo, ya que entonces sería doble el pecado: mentir y dañar, a la vez, al prójimo.

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