Parte 3 · Capítulo 35
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
QUE ES NECESARIO SER FIEL EN LAS OCASIONES GRANDES Y EN LAS PEQUEÑAS
Tramo 3 de 4
Cuando, en la vida de Santa Catalina de Sena, veo tantos raptos y elevaciones de espíritu, tantas palabras llenas de sabiduría, y aun predicciones hechas por ella, no dudo de que todas estas contemplaciones cautivaron el corazón de su celestial Esposo; pero el mismo consuelo siento cuando la veo en la cocina de su padre, dando vueltas a la parrilla, avivando el fuego, preparando la comida, amasando el pan y desempeñando todos los quehaceres más humildes de la casa, con esfuerzo lleno de amor y de ternura para con Dios. Y no aprecio menos la insignificante y sencilla meditación que ella hacía, en medio de estas ocasiones viles y abyectas, que los éxtasis y arrobamientos que con tanta frecuencia tenía, en recompensa, tal vez, de aquella humildad y abyección. Su meditación era ésta: Se imaginaba que, cuando servía a su padre, servía a Nuestro Señor, como otra santa Marta; que su madre ocupaba el lugar de la Madre de Dios y sus hermanos el lugar de los apóstoles, y, de esta manera, se excitaba a servir en espíritu a toda la corte celestial, y se empleaba en aquellos oficios humildes con gran suavidad, porque sabía que era aquella la voluntad de Dios. Te he propuesto este ejemplo, Filotea, para que sepas lo mucho que importa el dirigir todos nuestros actos, por sencillos que sean, al servicio de su divina Majestad.
Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.