Parte 3 · Capítulo 38
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
AVISO A LAS PERSONAS CASADAS
Tramo 1 de 11
«El matrimonio es un gran sacramento, lo digo en Jesucristo y en su Iglesia»; «es honorable para todos», en todos y en todo, es decir, en todas sus partes: para todos, porque aun las mismas vírgenes han de honrarlo con humildad; en todos, porque es igualmente santo entre los pobres y entre los ricos; en todo, porque su origen, su fin, sus utilidades, su forma y su materia son santas. Es el plantel del cristianismo, que llena la tierra de fieles, para completar, en el cielo, el número de los elegidos; de manera que la conservación del bien del matrimonio es en extremo importante para la república, porque es la raíz y el manantial de todos los arroyos.
Plugiera a Dios que su Hijo muy amado fuese llamado a todas las bodas, como lo fue a las de Caná, pues no faltaría en ellas el vino de los consuelos y de las bendiciones; porque, si, ordinariamente, sólo hay un poco en los comienzos, ello es debido a que, en lugar de Nuestro Señor invitan a Adonis, y a Venus en lugar de la Virgen.
El que quiere tener corderitos hermosos y pintados, como Jacob, ha de mostrar a las ovejas, cuando se aparejan, varillas de diversos colores; y el que quiere tener un feliz éxito en el matrimonio, debería, en sus bodas, representarse la santidad y la, dignidad de este sacramento; pero, en lugar de esto, todo se acaba en desórdenes, pasatiempos, banquetes, palabras; no es, pues, de extrañar si los efectos son desastrosos.
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