Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 38

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

AVISO A LAS PERSONAS CASADAS

Tramo 6 de 11

Letra pequeñaMedianaGrande

Temed todos los ataques, por pequeños que sean; nunca permitáis ninguna galantería en torno vuestro; quienquiera que alabe vuestra belleza y vuestra gracia os ha de ser sospechoso, porque el que alaba una mercancía que no puede comprar, suele sentir graves tentaciones de robarla. Pero, si a tu alabanza añade alguien el desprecio de tu marido, te ofende en gran manera, pues claramente da a entender que, no sólo quiere perderte, sino que te considera ya medio perdida, puesto que puede afirmarse que ya está casi hecho el trato con el segundo comprador, cuando se está disgustado del primero. Siempre las señoras, así en los tiempos antiguos como ahora, han tenido la costumbre de colgar perlas en sus orejas, por el placer, dice Plinio, de oír el ruido que hacen al chocar unas contra otras. Mas yo que sé que el gran amigo de Dios, Isaac, envió unos pendientes, como primeras arras de su amor, a Rebeca, creo que este adorno místico significa que la primera cosa que un marido ha de poseer de su esposa y que ésta ha de guardar fielmente, es el oído, para que no pueda entrar por él otro lenguaje ni ruido alguno que el dulce y amigable rumor de las palabras honestas y castas, que son las perlas orientales del Evangelio, pues nunca hemos de olvidar que las almas reciben el veneno por el oído, como el cuerpo lo recibe por la boca.

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