Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 40

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

AVISO A LAS VIUDAS

Tramo 2 de 7

Letra pequeñaMedianaGrande

San Agustín aconseja muy encarecidamente este voto a la viuda cristiana, y el antiguo y docto Orígenes va más allá, pues exhorta a las mujeres casadas a que se consagren y obliguen a la castidad para cuando sean viudas, en el caso en que sus maridos mueran antes que ellas, a fin de que, en medio de los placeres sensuales propios del matrimonio, puedan no obstante, gozar del mérito de una casta viudez, mediante esta promesa anticipada. El voto hace que las obras que le siguen sean más agradables a Dios, robustece el ánimo para hacerlas, y no sólo da a Dios las obras que son como los frutos de nuestra buena voluntad, sino también le consagra la misma voluntad, que es como el árbol de nuestros actos. Por la simple castidad damos a Dios nuestro cuerpo, pero reteniendo la libertad de someterlo nuevamente a los placeres sensuales; mas por el voto de castidad, le hacemos donación absoluta e irrevocable, sin reservarnos ninguna potestad de desdecirnos, haciéndonos así dichosamente esclavos de Aquel, cuya servidumbre es mejor que todas las realezas. Ahora bien, como que yo apruebo infinitamente los consejos de estos dos grandes personajes, asimismo quisiera que las almas que, por dicha suya, desean seguirlos, lo hiciesen con prudencia, santa y sólidamente, después de haber medido su valor, invocado la inspiración del cielo, y haber pedido el parecer a algún docto y devoto director, ya que, de esta manera, todo se hará con más fruto.

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