Parte 3 · Capítulo 40
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
AVISO A LAS VIUDAS
Tramo 1 de 7
San Pablo instruye a todos los prelados, en la persona de Timoteo, y le dice: «Honra a las viudas que de verdad son viudas». Ahora bien, para que una viuda lo sea de verdad, se requieren tres cosas:
1. Que la viuda sea viuda no sólo en cuanto al cuerpo, sino en cuanto al corazón, es decir, que esté resuelta, con un propósito inviolable, a conservarse en el estado de una casta viudez; porque las viudas que sólo lo son en espera de volverse a casar, solamente están separadas de los hombres según los placeres del cuerpo, pero están unidas a ellos por el deseo del corazón. Y, si la verdadera viuda quiere ofrecer a Dios su cuerpo y su castidad con voto, añadirá a su viudez un gran adorno y asegurará mucho su propósito; porque, al ver que, después del voto, ya no es libre de perder su castidad sin perder el cielo, estará tan celosa de su designio, que ni siquiera permitirá que, por un solo momento, se detengan en su corazón los más leves pensamientos de casarse, ya que este voto sagrado pondrá una recia barrera entre su alma y toda la clase de proyectos contrarios a su propósito.
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