Parte 4 · Capítulo 6
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE QUÉ MANERA LA TENTACIÓN Y LA DELECTACIÓN PUEDEN SER PECADO
Tramo 3 de 3
A veces, son algunos sorprendidos por cierto cosquilleo de delectación, que sigue inmediatamente a la tentación, antes de que puedan buenamente echarlo de ver. Esto, a lo más puede ser un pecado muy leve, el cual, empero, se hace mayor, si, después que se han dado cuenta del mal, se entretienen, por negligencia, por espacio de algún tiempo, discutiendo con la delectación, acerca de si han de admitirla o no, y mayor todavía si, al darse cuenta de ella, se detienen, con verdadero descuido, sin ningún propósito de rechazarla. Mas, cuando voluntariamente estamos resueltos a complacernos en tales goces, este mismo propósito deliberado es un gran pecado, si el objeto en el cual nos recreamos es notablemente malo. Es un gran vicio para una mujer fomentar amores malos, aunque, en realidad, no quiera entregarse jamás al amante.
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