Parte 4 · Capítulo 9
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
CÓMO SE HAN DE REMEDIAR LAS PEQUEÑAS TENTACIONES
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Ahora bien, en cuanto a estas pequeñas tentaciones de vanidad, de sospecha, de melancolía, de celos, de envidia, de amores, y otras semejantes impertinencias, que, como moscas, pasan por delante de los ojos, y ora nos pican en las mejillas, ora en la nariz; como sea que no es imposible librarnos completamente de su importunidad, la mejor resistencia que les podemos hacer es no inquietarnos, porque nada de esto puede dañar, aunque sí causar molestias, mientras permanezca firme la resolución de servir a Dios.
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