Santos Apóstoles · Kindle

Parte 4 · Capítulo 14

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LAS SEQUEDADES Y ESTERILIDADES ESPIRITUALES

Tramo 2 de 7

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3. A veces, estarnos tendidos en un lecho de complacencias sensuales y de consuelos perecederos, como la Esposa sagrada de los Cantares: el Esposo de nuestras almas llama a la puerta de nuestro corazón, nos inspira que practiquemos nuestros ejercicios espirituales; pero nosotros se los regateamos, porque nos duele dejar los vanos pasatiempos y separarnos de aquellas vanas complacencias. Por esto pasa de largo, y deja que nos emperecemos, y después, cuando queremos buscarle tenemos gran trabajo para encontrarle. Bien merecido lo tenemos, porque hemos sido tan infieles y desleales a su amor, que nos hemos negado a su ejercicio para seguir el de las cosas del mundo. ¡Ah! ya tienes la harina de Egipto; no recibirás el maná del cielo. Las abejas aborrecen todos los olores artificiales, y las suavidades del Espíritu Santo son incompatibles con las delicias artificiosas de este mundo.

4. La doblez y la afectación en las confesiones y en el trato espiritual con el director, atraen las sequedades y la esterilidad; porque, puesto que mientes al Espíritu Santo, no se maravilla si te niega su consuelo; no quieres ser sencilla y simple como un niño pequeño, luego tampoco tendrás las golosinas de los niños.

5. Estás saciada de goces mundanos: no es, pues, extraño, si no hallas gusto en las delicias espirituales. Dice el antiguo proverbio que a las palomas, cuando están hartas, les parecen amargas las cerezas. «Has llenado de bienes -dice la Madre de Dios- a los hambrientos y has dejado vacíos a los ricos». Los ricos de placeres mundanos no están dispuestos para los goces espirituales.

6. ¿Has conservado bien el fruto de los consuelos recibidos? Pues recibirás otros, porque

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