Santos Apóstoles · Kindle

Parte 4 · Capítulo 15

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

CONFIRMACIÓN Y ACLARACIÓN DE LO QUE HEMOS DICHO, CON UN EJEMPLO NOTABLE

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Letra pequeñaMedianaGrande

Mas, para hacer más evidente esta instrucción, quiero poner aquí un caso de la historia de San Bernardo, tal como lo he encontrado en un docto y prudente escritor. Dice así: A casi todos los que comienzan a servir a Dios y no son todavía experimentados en las privaciones de la gracia ni en las vicisitudes de la vida espiritual, les ocurre que, al faltarles el gusto de la devoción sensible y la agradable luz que les invita a correr por el camino de Dios, pierden enseguida el aliento y caen en la pusilanimidad y tristeza de corazón. Los doctos dan esta razón, a saber, que la naturaleza racional no puede estar mucho tiempo hambrienta y sin ningún deleite celestial o terreno. Ahora bien, así como las almas elevadas sobre sí mismas por el gusto de los placeres superiores, fácilmente renuncian a las cosas visibles, así también, cuando por disposición divina se ven privadas del goce espiritual, al verse también faltas de los consuelos materiales y no estando todavía acostumbradas a esperar el retorno del verdadero Sol, les parece que no están ni en el cielo ni en la tierra, y que vivirán sumidas en una noche perpetua; así como los niños pequeños cuando les destetan echan de menos la leche materna, de la misma manera estas almas languidecen y gimen y se vuelven displicentes e impertinentes, principalmente consigo mismas.

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