Parte 4 · Capítulo 15
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
CONFIRMACIÓN Y ACLARACIÓN DE LO QUE HEMOS DICHO, CON UN EJEMPLO NOTABLE
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Y, a propósito de este glorioso Padre, una vez fue combatido y dominado por una tan profunda melancolía de espíritu, que no podía disimularla en su semblante. Si quería estar con sus religiosos, no podía; si se separaba de ellos, era peor; la abstinencia y la maceración de la carne le agotaban, y la oración no le producía ningún alivio. Dos años estuvo así, de tal manera, que parecía completamente abandonado de Dios; pero, al fin, después de haber sufrido humildemente fuerte tempestad, el Salvador, en un momento, le devolvió la bienaventurada paz. Esto quiere decir que los más grandes siervos de Dios están sujetos a estas sacudidas, por lo que los más pequeños no han de maravillarse si les alcanza alguna de ellas.
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